miércoles, 7 de noviembre de 2012

Amor vincit omnia, el amor lo vence todo

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Amor vincit omnia, el amor vence todo, o al menos así dice el dicho. Ese hermoso hecho de creer, desafortunadamente, llego ese día.
Ese día en que se convirtió en realidad, de repente el amor venció todo, literalmente, funciono, realmente funciono. 

Comenzo a pasar, eso raro que sentías por la novia de tu amigo, que tenias bien oculto. De repente ella empezó a sentir lo mismo. Esa atracción que ella sentía por el muchacho del siguiente cubículo, el amor venció ahí también. Un día te atendió una mesera muy atractiva en un restaurant y el amor lo logro ahí también, funciono con ese amor que tuviste una vez, el amor volvió a vencer con esa ex que te dejo humillantemente, repentinamente el amor venció. Tu los amabas y ellos te amaban. Amor vincit omnia

Las cosas se complicaron, obviamente, amabas a la novia de tu amigo y ella te amaba porque tu la amabas, pero también amaba a tu amigo que también la amaba, pero de repente tu amigo confusamente amaba a otro amigo y ese otro amigo amaba a una compañera de trabajo que lo amaba de vuelta y esa compañera amaba a un jugador de fútbol que amaba a otro jugador y así seguía la cadena.

Confusión en masa fue el resultado, además de una especie de disturbio amoroso, había ménages à trois, ménage à quatre,  ménage à neuf y ménage con otros números franceses que no conozco. Tiempos emocionantes, pero tiempos peligrosos, tanto libertinaje y sexualidad/amor descubierto, era como Europa pero peor.
Ahora se mandaban demasiadas cartas de amor, se mandaban demasiadas fotos “sexy” por teléfono, demasiados ambientes con velas y pétalos de rosa en las camas. Todos se amaban entre todos, las festividades eran un desastre ¿Con quien pasar navidad? ¿Con quien pasar el día de los enamorados? Demasiado complicado

Maldita sea, dijimos todos. “Esto es un desastre”

Así que decidimos cancelar el amor, se acabo el amor, se supero el amor. Se acabaron los “test de amor” en las revistas, la gente estaba harta.

Decidimos cancelar el amor, por leyes, congresos y decretos firmados por  presidentes. Ahora las conversaciones eran sobre temas tontos, nada que creara lazos, nada de coqueteo. Temas simples como la familia, cosas materiales tontas y el trabajo
Todo esto fue apagando ese ardor apasionado de nuestros corazones, el amor estaba oficialmente cancelado, cancelado como una mala serie de televisión, como un partido de baseball por lluvia.

Así que por ley, la estimulación física se limito a encuentros sin emoción en baños, discotecas, “encuentros de una sola noche” en apartamentos, paradas de autopista, parques nacionales y así.
Algunas personas sintieron que prohibir el amor era una mala idea, muy mala idea. “¿prohibir el amor?” “¿cómo se atreven?” y tenían razón ¿Quiénes nos creíamos nosotros para hacer eso?
Por otro lado, había gente que sentía que era buena idea “El amor era una molestia” decían “Los divorcios, muertes trágicas, relaciones a larga distancia, los corazones rotos. Adiós a todo eso”


¿Buena idea? ¿mala idea? Un debate complicado, porque sin amor la mayoría de las personas estaban enfermas de tanto sexo casual. (esto sorprende ¿no? Porque nunca pensaron que podrían cansarse o enfermarse, pero estaban equivocados)


Y por otro lado, sin sexo, no se “producirían” niños, el mundo se despoblaría y adiós a todo, esa escena simbólica de la “bola de ramas” llevada por el viento en las películas de vaqueros, seria la escena mas vigente. ¿Mala idea? ¿buena idea? Pero bueno quien sabe, si todos nos morimos no habría con quien debatir, además, no deberíamos debatir por el amor, si es lo mejor o lo peor o si tal vez tenemos un mal concepto de el. 

Fíjate que si el amor venciera todo y lo prohibiéramos luego, no habría con quien debatirlo y mucho mas importante, no habría a quien amar.

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