Amor
vincit omnia, el amor vence todo, o al menos así dice el dicho. Ese hermoso
hecho de creer, desafortunadamente, llego ese día.
Ese
día en que se convirtió en realidad, de repente el amor venció todo,
literalmente, funciono, realmente funciono.
Comenzo a pasar, eso raro que
sentías por la novia de tu amigo, que tenias bien oculto. De repente ella
empezó a sentir lo mismo. Esa atracción que ella sentía por el muchacho del
siguiente cubículo, el amor venció ahí también. Un día te atendió una mesera
muy atractiva en un restaurant y el amor lo logro ahí también, funciono con ese
amor que tuviste una vez, el amor volvió a vencer con esa ex que te dejo
humillantemente, repentinamente el amor venció. Tu los amabas y ellos te
amaban. Amor vincit omnia
Las
cosas se complicaron, obviamente, amabas a la novia de tu amigo y ella te amaba
porque tu la amabas, pero también amaba a tu amigo que también la amaba, pero
de repente tu amigo confusamente amaba a otro amigo y ese otro amigo amaba a una
compañera de trabajo que lo amaba de vuelta y esa compañera amaba a un jugador
de fútbol que amaba a otro jugador y así seguía la cadena.
Confusión
en masa fue el resultado, además de una especie de disturbio amoroso, había ménages
à trois, ménage à quatre, ménage à neuf y ménage
con otros números franceses que no conozco. Tiempos emocionantes, pero tiempos peligrosos, tanto libertinaje y
sexualidad/amor descubierto, era como Europa pero peor.
Ahora
se mandaban demasiadas cartas de amor, se mandaban demasiadas fotos “sexy” por
teléfono, demasiados ambientes con velas y pétalos de rosa en las camas. Todos
se amaban entre todos, las festividades eran un desastre ¿Con quien pasar
navidad? ¿Con quien pasar el día de los enamorados? Demasiado complicado
Maldita
sea, dijimos todos. “Esto es un desastre”
Así
que decidimos cancelar el amor, se acabo el amor, se supero el amor. Se
acabaron los “test de amor” en las revistas, la gente estaba harta.
Decidimos cancelar el amor, por leyes, congresos y
decretos firmados por presidentes. Ahora las conversaciones eran sobre temas tontos, nada
que creara lazos, nada de coqueteo. Temas simples como la familia, cosas
materiales tontas y el trabajo
Todo
esto fue apagando ese ardor apasionado de nuestros corazones, el amor estaba
oficialmente cancelado, cancelado como una mala serie de televisión, como un
partido de baseball por lluvia.
Así
que por ley, la estimulación física se limito a encuentros sin emoción en
baños, discotecas, “encuentros de una sola noche” en apartamentos, paradas de
autopista, parques nacionales y así.
Algunas
personas sintieron que prohibir el amor era una mala idea, muy mala idea.
“¿prohibir el amor?” “¿cómo se atreven?” y tenían razón ¿Quiénes nos creíamos
nosotros para hacer eso?
Por
otro lado, había gente que sentía que era buena idea “El amor era una molestia”
decían “Los divorcios, muertes trágicas, relaciones a larga distancia, los
corazones rotos. Adiós a todo eso”
¿Buena
idea? ¿mala idea? Un debate complicado, porque sin amor la mayoría de las
personas estaban enfermas de tanto sexo casual. (esto sorprende ¿no? Porque nunca
pensaron que podrían cansarse o enfermarse, pero estaban equivocados)
Y
por otro lado, sin sexo, no se “producirían” niños, el mundo se despoblaría y adiós
a todo, esa escena simbólica de la “bola de ramas” llevada por el viento en las
películas de vaqueros, seria la escena mas vigente. ¿Mala idea? ¿buena idea? Pero
bueno quien sabe, si todos nos morimos no habría con quien debatir, además, no deberíamos
debatir por el amor, si es lo mejor o lo peor o si tal vez tenemos un mal
concepto de el.
Fíjate que si el amor venciera todo y lo prohibiéramos luego,
no habría con quien debatirlo y mucho mas importante, no habría a quien amar.
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